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LA EDUCACIÓN CANINA (9/6/2010)
Podemos entender como inteligencia en un perro su innata capacidad de aprendizaje. Cualquier perro es "inteligente" y es capaz de aprender a través de los estímulos (tanto positivos como negativos) que también van a condicionar su comportamiento. Unos son instintivos y otros adquiridos.
Cuando decidimos tener un perro debemos tener en cuenta que además de proporcionarle una indispensable calidad de vida: Un lugar adecuado para vivir, alimento, agua, asistencia veterinaria... también debemos disponer de tiempo para enseñarle unas pautas de comportamiento que haga posible la convivencia. Cuando un cachorro llega a casa tiene "muy claro" lo que quiere hacer pero no lo que debe. Ahí es donde nosotros debemos intervenir desde el primer día estableciendo unas normas.
Realmente resulta conmovedor cuando un cachorrito de tres meses nos mira con cara de pena apoyando sus patitas delanteras en una cama o en un sofá con intención de que le subamos. Eso mismo puede ser un problema cuando el perrito en cuestión ha crecido y decide subir sus 40 kilos en el sitio donde un día le dejamos porque por entonces no nos era molesto.
Conductas no deseadas por sus dueños cuando el perro alcance su talla de adulto han de ser previstas: subirse a las personas, morder las manos, pedir comida a deshoras, incluso comportamientos más graves...
Debemos ser conscientes de que tenemos que dedicar una parte de nuestro tiempo a su educación contando, si es necesario, con la ayuda de un profesional. La palabra "No" emitida con voz enérgica es más que suficiente para que el perro nos entienda cuando no queremos que haga algo y es muy importante premiarle o felicitarle cuando deje de hacerlo, pero también es fundamental ser constantes y coherentes. Si nos saltamos las normas nuestro amigo no sabrá cómo actuar y provocará situaciones no deseadas.
Muchos abandonos o perros entregados a Centros de Recogida tienen su origen en una mala educación del perro por parte de sus dueños. Por ello, antes incluso que el deseo de tener un animal en casa, debemos valorar si seremos capaces de ofrecerle una buena convivencia con el resto de la familia y el tiempo suficiente para dedicarnos a su educación.
Nuestra relación con él va a durar bastantes años y depende exclusivamente de nosotros que sea satisfactoria.
UN PERRO EDUCADO ES UN PERRO FELIZ.
Amparo Moya
Educadora canina
NOTAS FUNDAMENTALES PARA ADIESTRAR A
UN PERRO EN UN CURSO DE EDUCACIÓN CANINA.
(23/3/2011)
1. El monitor (profesor) enseña al guía (dueño) para que éste enseñe al perro.
· Es decir, el monitor no tiene una relación directa continua con el alumno sino que es a través de su propietario como el perro consigue aprender y practicar dentro y fuera del horario de clases.
2. Hay tres factores fundamentales que influyen en la educación del perro.
· El entorno: lugar donde habita, convive y recibe experiencias.
· El guía: propietario o persona más afín o interesada por el animal que no siempre hace lo correcto (aunque siempre tiene muy buena intención)
· El propio animal: ser vivo muy receptivo que cuando no está durmiendo está aprendiendo y cuyo carácter se forma a través de los genes y de la experiencia.
3. El 30% de su carácter es herencia genética y el 70% experiencias y aprendizaje.
4. La actitud del guía es vital
· Debemos aplicar los ejercicios (practicar), desde que los conocemos, en todas las situaciones cotidianas, de esta forma generalizamos el aprendizaje.
· Siempre que estemos realizando un ejercicio debemos llamar su atención ya sea con juego, caricias o premios.
5. Los “medios” de aprendizaje (cuerda, correa, presión en el lomo, vocalizaciones, etc) generan el aprendizaje (“fin”) y han de irse eliminando poco a poco.
· Con el tiempo nuestro perro debe saber obedecer tan sólo con la orden que le estemos dando.
6. Utilizamos nuestro ingenio para no resabiar al perro.
· Debemos conseguir que cuando está cumpliendo una orden sepa que está bajo control, y que su esfuerzo (obedecer) supone siempre una recompensa o un alivio.
7. Los ejercicios de aprendizaje básico en sí mismos son sólo un acto (acción – reacción)
· El objetivo real es conseguir que el perro nos obedezca de manera generalizada. Nuestro propósito es ejercer el control suficiente para mejorar la convivencia y sobre todo reforzar el vínculo de cariño y compenetración que existe entre nosotros y nuestro amigo.
Amparo Moya
Educadora Canina